Las amígdalas son las dos pequeñas masas de tejido linfático que se encuentran a cada lado de la úvula.
La úvula es una «pequeña lengua» del paladar blando, que con el adenoides, forman parte de un anillo de tejido glandular en la parte posterior de la garganta.
Las amígdalas sanas son pequeñas y rosadas protuberancias de tejido, casi del mismo color que el área circundante. Por lo general, las dos amígdalas son de aproximadamente el mismo tamaño.
La creencia popular de que las amígdalas «filtran» las bacterias es un mito; pero los médicos creen que las amígdalas pueden ayudar a defender el cuerpo contra las bacterias y los virus al ayudar a formar anticuerpos.
Sin embargo, esta ayuda sólo puede ser significativa durante el primer año de vida, y no existe evidencia de que las amígdalas desempeñen un papel importante en la inmunidad.
Los estudios demuestran que los niños a los que se les han extraído las amígdalas y las adenoides no sufren posteriormente de inmunidad comprometida.
Cuando los virus o las bacterias infectan las amígdalas, se enrojecen e inflaman y pueden desarrollar manchas blancas o amarillas. Esta condición se llama amigdalitis. Una infección persistente o recurrente de las amígdalas se llama amigdalitis crónica.
La amigdalitis es una afección que consiste en ciertos síntomas, como hinchazón generalizada e inflamación de las amígdalas faríngeas y la parte posterior de la garganta.
La inflamación también puede extenderse más allá de las amígdalas para incluir adenoides y amígdalas linguales.
La amigdalitis es más común en la primera infancia. Esto es probablemente cuando las amígdalas están más involucradas en la lucha contra la enfermedad.
A medida que uno envejece, las amígdalas se hacen más pequeñas y las personas son menos propensas a las infecciones de las amígdalas.
La infección e incluso la alergia crónica pueden hacer que las amígdalas y las adenoides se agranden mucho. Esto puede obstruir la respiración, causando ronquidos y patrones de sueño alterados.
Las infecciones de oído secundarias por los problemas adenoides asociados también pueden ocurrir con la amigdalitis crónica.
La amigdalitis crónica
La amigdalitis crónica en adultos ocurre cuando la infección persistente de las amígdalas hace que los síntomas duren más de dos semanas.
Esta afección, que se observa con más frecuencia en adolescentes y adultos, las infecciones repetidas pueden llevar al desarrollo de bolsas en las amígdalas que pueden almacenar cálculos malolientes y llenos de bacterias, similares a los cálculos renales.
Debido a esto, la halitosis o el mal aliento es un síntoma frecuente. Además, suele haber amígdalas agrandadas, dolor de garganta crónico y ganglios linfáticos agrandados o doloridos en el cuello.
Complicaciones de la amigdalitis
Las complicaciones que resultan de la amigdalitis son poco frecuentes, pero algunos de los problemas que pueden ocurrir se describen a continuación:
Infección del oído medio
La infección del oído medio es también conocida como otitis media, es una acumulación de moco en el oído medio, entre el tímpano y el oído interno. En la mayoría de los casos, la infección desaparece por sí sola.
Abscesos de Quincy
Los abscesos de Quincy son una condición rara que a veces se desarrolla cuando la infección se propaga de una amígdala inflamada al área circundante, causando un absceso en la garganta.
Los abscesos se pueden tratar fácilmente con antibióticos, aunque a veces puede ser necesaria una pequeña operación para drenar el pus.
Si se desarrolla este absceso amigdalino, la inflamación puede ser lo suficientemente grave como para obstruir la respiración.
Un absceso peritonsilar o amigdalino, se desarrolla cuando se acumula pus detrás de las amígdalas. Esto puede empujar una amígdala hacia la úvula.
Esta condición puede ser extremadamente dolorosa y puede dificultar que el paciente abra la boca. Si no se trata, la infección puede extenderse más profundamente hacia el cuello, obstruyendo la vía aérea. Las complicaciones de este absceso pueden ser potencialmente mortales.
Inflamación
La hinchazón de la cara y el cuello, aunque es poco frecuente, puede bloquear las vías respiratorias y evitar que la persona respire.
La amigdalitis crónica puede causar apnea obstructiva del sueño, lo que evita que parte del oxígeno llegue a su cerebro y puede conducir a patrones de sueño alterados.
Septicemia
La intoxicación de la sangre o septicemia, puede ocurrir si las bacterias ingresan en el torrente sanguíneo y se multiplican. Las bacterias pueden ser destruidas usando antibióticos.
Glomerulonefritis
La Glomerulonefritis es muy rara y es la inflamación de los filtros en los riñones, causada por bacterias estreptocócicas.
Fiebre reumática
La fiebre reumática es una condición rara que causa una inflamación generalizada (hinchazón) en todo el cuerpo.
Síndrome de Lemierre
El síndrome de Lemierre es una condición rara en la cual las bacterias se propagan desde la garganta hasta las venas principales del cuello del paciente. Luego, pequeños «grupos» de bacterias viajan a través del torrente sanguíneo hacia los pulmones, las articulaciones y los huesos.
El síndrome de Lemierre se puede tratar fácilmente con antibióticos, pero puede ser fatal si no se diagnostica rápidamente.
Causas de la amigdalitis
Hay dos causas de amigdalitis en adultos: bacterias y virus.
La amigdalitis bacteriana
El Streptococcus pyogenes es la bacteria que causa la amigdalitis bacteriana y es la misma bacteria que causa la faringitis estreptocócica .
La amigdalitis viral
La amigdalitis viral se ve con mucha más frecuencia y generalmente es causada por infecciones como los virus: herpes simple, Epstein-Barr y el virus que causa el resfriado común.
Aunque las causas de la amigdalitis pueden variar, los tratamientos son muy similares.
Síntomas de la amigdalitis
Si bien los síntomas específicos y su gravedad pueden variar según la salud general de la persona infectada, existen algunos indicadores clave de que puede tener amigdalitis como:
- Amígdalas rojas o inflamadas.
- Manchas blancas en las amígdalas (generalmente un indicador de una infección bacteriana).
- Nódulos linfáticos inflamados y firmes (el tejido en ambos lados del cuello, justo debajo de la mandíbula).
- Dolor de garganta.
- Dificultad o dolor al tragar.
- Laringitis leve o severa.
Si se desarrolla laringitis, es posible que note una voz áspera o una pérdida completa de la voz en casos más graves.
Tratar de minimizar el uso de la voz puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir laringitis o aliviar la amigdalitis.
Debido a que la amigdalitis puede ser causada por una infección o un virus, muchos pacientes experimentan síntomas similares a los de la gripe, que incluyen:
- Dolor general en el cuerpo.
- Dolores de cabeza.
- Dolor de oído.
- Fiebre.
- Síntomas de resfriado.
Amigdalitis y faringitis por estreptococo
A pesar de ser comúnmente confundidos entre sí, la faringitis estreptocócica y la amigdalitis no son lo mismo.
La faringitis estreptocócica se refiere a una infección en la garganta causada por la bacteria estreptococo.
La amigdalitis, por otro lado, ocurre cuando las glándulas amigdalinas se infectan.
Debido a que la bacteria estreptocócica puede causar grandes cantidades de inflamación en la parte posterior de la garganta, la amigdalitis es un efecto secundario común de la faringitis estreptocócica y las dos afecciones con frecuencia se ven juntas.
Tratamiento
Cuando la afección es crónica o recurrente, a menudo se recomienda un procedimiento quirúrgico para extirpar las amígdalas.
Independientemente de lo que esté causando la amigdalitis crónica, el médico puede recomendar la utilización de la cirugía.
El procedimiento quirúrgico para extirpar las amígdalas se llama amigdalectomía.
La extracción de las amígdalas no parece tener ningún efecto adverso en los niños. No hay evidencia de que la amigdalectomía reduzca la inmunidad de una persona.
Procedimiento de amigdalectomía
Un paciente que se somete a una amigdalectomía debe ser hospitalizado hasta por 24 horas.
La amigdalectomía se realiza bajo anestesia general. El cirujano realiza la intervención por la boca de la persona y se sujetan las amígdalas con instrumentos especiales.
El tejido glandular está contenido dentro de un revestimiento de piel que el cirujano corta utilizando un bisturí, tijeras, láser o una corriente eléctrica (electrocauterio).
El cirujano entonces remueve las amígdalas del revestimiento y luego sutura. Cada almohadilla de amígdalas tiene un suministro de sangre importante, por lo que el electrocauterio se usa a menudo para fusionar los vasos sanguíneos y reducir el riesgo de hemorragia.
Después de la operación en que se han eliminado las amígdalas, se observa que la garganta adquiere un color blanquecino. El nuevo revestimiento de la garganta se forma debajo de este recubrimiento blanco.
A medida que la garganta se cura, el recubrimiento blanco desaparece gradualmente. Esto toma alrededor de dos semanas.
En promedio, la cirugía de acero frío tiene el tiempo de recuperación más corto (entre cinco y siete días). Y se sentirá un pequeño malestar hasta dos semanas después de la operación.
Los niños que han tenido una amigdalectomía deben mantenerse fuera de la escuela durante dos semanas. Esto es para reducir la posibilidad de que contraigan una infección de otro niño.
Es probable que le resulte difícil tragar después de una amigdalectomía, pero es importante comer alimentos sólidos, ya que esto ayudará a que la garganta sane más rápidamente.
Se deben beber muchos líquidos pero evitando las bebidas ácidas, como el jugo de naranja, ya que pueden molestar causando picazón, cuando pasa por la garganta.
Es importante que se limpien los dientes con regularidad, y se utilice antisépticos orales ya que esto ayuda a combatir las infecciones en la boca.
El dolor generalmente empeora durante la primera semana después de la operación y mejora gradualmente durante la segunda semana. El dolor de oído es común cuando se realiza una amigdalotomía y no es motivo de preocupación.
Una vez realizada la amigdalotomía, el paciente se coloca de lado, esto es para evitar que se ahogue si se produce algún sangrado en la almohadilla de amígdalas.
El médico puede prescribir medicamentos para aliviar el dolor, si es necesario.
Es importante revisar regularmente el pulso, la presión arterial, la frecuencia respiratoria y la garganta para detectar signos de sangrado.
Durante las primeras cuatro horas después de la operación, probablemente no se permitirán consumir ningún alimento o líquido.
Es posible que le resulte difícil comer o beber alimentos, pero en cuanto el médico lo ordene, cuanto más a menudo use su garganta, mejor.
El dolor puede aliviarse dentro de dos días aproximadamente, pero puede reaparecer hasta seis días después de la operación.
Puede haber sangrado excesivo (hemorragia) en las almohadillas de las amígdalas. En la mayoría de los casos de hemorragia esta ocurre dentro de la semana siguiente de la cirugía.
Las costras que se forman en las heridas pueden darle un mal sabor de boca.
Cuidados personales después de la amigdalectomía
Aunque es una intervención sencilla es necesario seguir las recomendaciones del médico sobre cómo cuidarse en casa, pero las sugerencias generales incluyen:
- No fumar.
- Evitar el ejercicio vigoroso después de la operación y esperar que el médico lo autorice.
- Por lo general, debe tener reposo en casa por una semana antes de regresar al trabajo o la escuela.
- Evitar visitar las áreas cerradas y muy concurridas durante al menos una semana, para reducir el riesgo de infección.
- Seguir una dieta de alimentos blandos, gelatina, helados y bebidas frías.
- El dolor de garganta puede durar de dos a tres semanas, pero intente volver a su dieta normal lo antes posible.
- Algunos alimentos pueden causar irritación y dolor: evite las bebidas ácidas (como los jugos de frutas cítricas), los alimentos picantes y los alimentos de textura áspera durante aproximadamente 10 días.
- Evite tomar aspirina, ya que este medicamento usado para aliviar el dolor, también puede causar sangrado. Sólo tome los medicamentos recomendados por su médico o cirujano.
Perspectiva a largo plazo después de una amigdalotomía
Una amigdalotomía no reducirá el riesgo o la frecuencia de problemas como infecciones del tracto respiratorio superior (el resfriado común), infecciones de tórax, laringitis, infecciones del oído medio, sinusitis o alergias nasales.
Sin embargo, detendrá la amigdalitis crónica. Probablemente perderá su mal aliento, si eso fuera un problema.
En el pasado, las amígdalas y el adenoides se extraían con frecuencia durante la infancia como medida preventiva. Sin embargo, en estos días los médicos generalmente solo están dispuestos a recomendar la cirugía en casos graves.
Prevención
La amigdalitis causada por una infección bacteriana o viral, es contagiosa.
Practicar una buena higiene es la forma más fácil de evitar que la enfermedad se propague.
Si una persona está cerca de alguien con amigdalitis, debe asegurarse lavarse las manos con frecuencia y evitar compartir juguetes o utensilios con ellos.
También es necesario reemplazar el cepillo de dientes cuando una persona haya contraído la afección, ya que esto puede llevar a la aparición de infecciones.
Una de las mejores maneras de evitar contagiar a otros es quedarse en casa y no ir al trabajo ni a la escuela hasta que el médico indique que ya no es contagioso.